jueves, 19 de febrero de 2009

Los Limoneros: la esencia del cine

Leyendo estos días esta entrada en A Tumba Abierta, el blog de Gary Tormento, en que se hacía referencia al 50 aniversario de las muertes de Ritchie Valens, Big Bopper, y Buddy Holly, y también al reciente fallecimiento de Lux Interior, así como al 25 aniversario del Festival Sundance o la muerte del gran cineasta Robert Mulligan, me di cuenta de que los comentarios que se sucedieron posteriormente desembocaron en una triste y velada pregunta: ¿hay vida -creativa- después del siglo XX?

En la literatura sí, de ello no hay duda. En la música y en el cine, quizá por ser potentísimas industrias comerciales, creo que no. O casi. Salvando honrosas excepciones, tanto en un campo como en el otro se adolece de las misma flaquezas y de los mismos excesos. Nunca hubo tanto productor ni tanto dinero para invertir en discos o en películas, pero; al tiempo, tampoco hubo nunca semejante elitismo ni tantas complicaciones a la hora de que un sello grabe con una banda emergente, o una productora apoye a un cineasta de futuro.

Pero volviendo al cine, que es de lo que voy a hablar aquí hoy, y más concretamente, de buen cine, no hay que sentirse tan pesimista. Hay infinidad de productoras (sobre todo organismos estatales), directores y actores independientes -y no tan independientes- que tratan de hacer un cine apartado de las directrices comerciales de Hollywood. Y aún por encima, con éxito, que es lo más notable. "Los Limoneros" (Lemon Tree, Eran Riklis, 2007) es la última película "independiente" que tuve ocasión de ver, antes de la esperada "Slumdog Millionaire". Se confirma, con esta producción franco-israelí, que para que el cine cumpla su objetivo primigenio (transmitir un sentimiento) no son necesarios cientos de millones de dólares en efectos especiales, ni contratar actores de primera línea, ni rodar la película en tres continentes distintos: basta con juntar en una misma cinta un par de interpretaciones geniales, una historia común y cotidiana, y una perfecta realización técnica. Y esto es lo que caracteriza a Los Limoneros. Sencillez -que no simplismo-, naturalidad y frescura. Cuenta la historia de una viuda palestina (caracterizada por la impresionante Hiam Abbass), propietaria de un limonar que colinda con la nueva residencia del Ministro de Defensa israelí, y su lucha legal por defender lo que cree suyo, sus limoneros -mandados talar por el ministro-, su dignidad y su memoria. Cada minuto de la película está cargado con una fuerza titánica, que gracias al tranquilo discurrir del metraje podemos captar en su plenitud sin que se nos escape un sólo detalle.

Ver películas como esta te hace olvidar a Hollywood, a sus agarrotados guiones y a sus encorsetados actores, así como a sus presupuestos multimillonarios para "fabricar" bodrios, y al mismo tiempo te inspira confianza en que sí se hace buen cine, sí existe. Sólo hay que saber dónde buscarlo...



NOTA: Yo la ví en Versión Original Subtitulada, os recomiendo que hagáis lo mismo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

y los cortan.. los cortan?¿?¿?¿?¿

ya me la baje! y la version subtitulada ;) a ver si la veo a la noche! me tiene buena pinta!