lunes, 2 de marzo de 2009

Cuando emerge la Galicia profunda

Ahora; que pasaron ya casi cuarenta y ocho horas del gran batacazo moral que nos llevamos media Galicia y yo; puedo pensar con algo más de frescura y de serenidad. Nunca antes en mi vida -corta, de momento- me había sentido avergonzado de ser gallego, hasta que hoy leí algunas opiniones y comentarios en la edición digital del diario El País referentes al ignominioso resultado electoral de los recientes comicios del 1 de marzo. La conclusión que sacabas de casi todos ellos era que "los gallegos tenemos lo que nos merecemos", y es cierto. No creo, sin ánimo de ofender, que exista en España -y lo digo plenamente convencido- un Pueblo que sea más ignorante político que el nuestro, ni más hipócrita, ni más manejable. Los índices de incongruencia y perogrullo alcanzan cotas insospechadas entre nuestros paisanos y paisanas, y debe ser aquí, en este país, donde habita mayor número de "malvendidos" por metro cuadrado de toda la península. De lo contrario, ¿alguien podría explicarme cómo puede ser que vuelvan a gobernarnos aquellos que nos venden, que nos humillan y que nos utilizan?


Somos ignorantes políticos casi desde siempre; porque durante más de trescientos años (siglos XV al XVIII) sufrimos un "genocidio cultural" como no se conoció otro en Europa. Lo somos porque, más adelante y durante cuarenta años - en lo que alguien denominó "unha longa noite de pedra"- unos cuantos malnacidos se encargaron de que así siguiésemos siendo. Y ya en nuestros días, los herederos de unos y de otros nos mantuvieron aborregados durante dieciséis largos, rancios, y mohosos años. (foto 2: "-¿E para que son os deputados? -Eu non o sei meu fillo." Ilustración de Castelao.)

Somos hipócritas porque no decimos lo que pensamos. Aquí, cuando sale el tema en una conversación cotidiana, o preguntas o se habla sobre la intención de voto de fulano o mengano, nadie dice que va a votar al Partido Popular, ¡qué va!, si aquí todos somos "progres", modernitos, gente culta y espabilada, pero la triste realidad es que sacaron 39 escaños en el Parlamento. Tanta es la hipocresía entre nosotros que ni los más afamados institutos de sondeos y encuestas pueden aproximar, ni por asomo, el resultado de unas elecciones gallegas. Es en la gente joven de este país donde cala más hondo el bulo de "todos los políticos son iguales", del que ya conocemos a sus autores, y no hace falta decir a quiénes beneficia, porque es un hecho. Lo cierto es que entre nosotros hay mucho imbécil que presume de universitario, de haber viajado con las Erasmus por media Europa, de ser de familia "progre de toda la vida", de independentista, de socialista, de ateo, de ir a la última, de escuchar a Placebo y Oasis, y recorrerse todos los festivales musicales del verano, pero en realidad no son más que niñatos y niñatas hipócritas e ignorantes que le hacen el juego a Feijóo y compañía. Como decía un antiguo compañero de trabajo en nuestros tiempos en la CIG: "[...] de lingua andades todos moi ben, pero á hora da verdade esfurricades todos".
Manejables somos porque no hay más que ver quién y por quién vota cada vecino. Mucho critican aquí algunos a los argentinos, y a los sudamericanos en general, que por un puñado de caramelos o unas cuantas cajas de cervezas van corriendo a votar con el sobre bajo el brazo. Pues aquí no es muy diferente. Como somos del "primer mundo", no votamos por ellos a cambio de unas cervezas, pero sí por una farola delante de casa, por un asfaltado de los cinco metros del camino que nos entra en la finca, o a cambio un trabajo temporal de tres meses limpiando cunetas y cobrando el salario mínimo interprofesional. Por cualquiera de esas cosas va a votar una familia entera, abuelos, abuelas, padres y madres, hijos, hermanos y hermanas. Incluso votan aquellos que ya fallecieron y todavía siguen censados, o esos que se censan en aquel municipio donde hacen falta votos gracias a que allí tienen a una hermana casada. Lo dicho; manejables y vendidos.

Pero bueno, tranquilidad, que no cunda el pánico. Ya tenemos la solución a la crisi financiera global, y no es otro que Mr. Feijóo "Superagente 86". Según él y los suyos, el bipartito era el culpable de la crisis. Pues demos gracias al Señor, salvados estamos, ya que ellos vienen en nuestro rescate. Venderán el coche blindado de Presidencia, y Feijóo recorrerá Galicia en su coche particular, en el Pazo de Raxoi sentará a altos cargos, y al mismísimo Rey de España en bancos de feira, no comerá ni beberá y, Dios no lo quiera, llegado el caso colaborará a apagar incendios en los meses de verano, como ya hizo en aquel fatídico año 2006, donde gracias a sus actuaciones -y sobre todo a las de los suyos- se salvaron miles de hectáreas de bosques.

Salud, compatriotas.




5 comentarios:

cesargon dijo...

Me he echado unas risas leyéndote, pero también meneo la cabeza del noxo que damos.

chely dijo...

Fuser qué bueno que hables de estos temas, tu posición es radical, muy bien por ti. No sé qué opinar porque no conozco mucho el tema, de los gallegos los cubanos sí tenemos alguna referencia, porque hubo muchos que emigraron a nuestro país años después de descubierto en el "Nuevo Mundo", aquí abrieron negocios y más que todo se buscaron la fama de tacaños, o sea que no les cuesta para soltar el billete. Esa es una expresión muy común aquí: "es más tacaño que un gallego", bueno qué me dices? por lo demás espero que tu página tenga algún tipo de repercusión y que otros se sumen a tus criterios. Mucha suerte, y ah y gracias por las visitas añ Reino, saludos!!!

chely dijo...

Fuser, me equivoqué, tacaño es que les cuesta soltar el billete, que lo piensan mucho, chauuu!!!

Anónimo dijo...

Encantoume a túa opinión e suscríboa totalmente: os galegos somos uns vendidos!!!

Tareixa dijo...

Xa lera no seu día este teu artigo e non deixara comentario ainda que o ratifico totalmente.
Pasada a multitudinaria manifestación do día 17 en Santiago,a cal eu tamén fun,tiven o desexo de vover a lelo e sigo a pensar o mesmo que pensei no seu momento, pero ainda máis cargadas as tintas en tódolos seus aspectos.Ainda máis "cargada de bombo" como diría coloquialmente.¡Adiante sempre!