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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Somos lo que escuchamos

¿Cuántas veces hemos escuchado eso de "uno es lo que come"? Hay infinidad de dietistas y nutricionistas que proclaman esta máxima a los cuatro vientos. Y por lógica, podríamos extrapolar esta conclusión al mundo de la música: "uno es lo que escucha". Porque uno no nace con unos gustos "preseteados" en el cerebro por obra y gracia de la genética. Y por eso, porque todos nosotros somos lo que escuchamos, es tan importante que por radio y televisión -todavía hoy son los medios de masas- se emitan productos de calidad, focalizando el interés de éstos en educar y formar, en lugar de atrofiar y bloquear las mentes de los oyentes/televidentes, pero este no es el tema central de esta entrada.

Hoy me gustaría iniciar una serie de menciones particulares y muy personales sobre todos aquellos discos, bandas, cantantes, formaciones, etcétera que, por una razón u otra, terminaron convirtiéndose en un referente dentro de mis preferencias musicales. La relevancia de cada uno de ellos no tiene por qué ir acorde con el orden que aquí se muestre, simplemente cada vez escogeré uno al azar.

Pero al ser este el primer volumen, quiero incluir varios discos un poco variados, que fueron los "culpables" de que hoy me gusten preferentemente ciertos tipos de música. Uno de ellos fue, sin duda, un recopilatorio de The Shadows que nos prestó un madrileño peculiar, amigo de mi padre. Aquel cuádruple disco, titulado "The Shadows Greatest Hits" -podéis descargarlo aquí-, llegó a mis manos cuando yo rondaba los 13 años y lo más que escuchaba era lo que sonaba en la radio por entonces. Aquel grandes éxitos portaba la carátula del recopilatorio que habían publicado los Shadows en 1963, e incluía temas como el conocidísimo "Apache", y otros grandísimos como "Kon-Tiki", "The Savage", "Guitar Tango", o el que me hacía alucinar por colores, y con el que descubrí cómo sonaba un bajo: "The Frightened City". Colosal. El escuchar una banda prácticamente instrumental, con aquellas guitarras nostálgicas de sonidos tan limpios y tan melódicos, y de estilos tan variados hizo que me fijase en la música de los sesenta y de los setenta, más allá de Fórmula V o Los Bravos. Hace unos años me terminé de enamorar de ellos cuando compré el disco-DVD titulado "The Shadows - The Final Tour", una auténtica joya que recoge el último concierto de esta mítica formación.

Otra protagonista fundamental en la formación de mis preferencias musicales fue una colección que me regaló mi madre, también por la misma época, llamada "Clásicos Contemporáneos Internacionales", editada por Planeta, y que incluía un sinfín de discos recopilatorios agrupados por décadas, a partir de los años cincuenta y hasta los noventa. En esta colección descubrí clásicos que me fascinaron, desde los mismísimos Buddy Holly, Chubby Checker, Jackie Wilson o Dick Dale, pasando por Carlos Santana, Joe Cocker, Blondie, Duran Duran, e incluso The Doors, Led Zeppellin o los Ramones. Todos me mostraron nuevos sub-géneros en el mundo de la música, y poco a poco me haría seguidor incondicional de algunos de ellos hasta el día de hoy.

También circularon por mi casa álbumes de estilos tan variados como el tango, recopilatorios de boleros y mambos, o la música clásica de orquesta. Carlos Gardel fue el protagonista indiscutible de la música argentina, con recopilatorios como el doble disco "Las sesenta mejores canciones de Carlos Gardel". La música clásica me llegó gracias a un doble cassette que contenía piezas de Verdi, Beethoven, Mozart, y el que fue mi favorito desde entonces, el inigualable Bizet y su increíble y cortísimo preludio de "Carmen". Por entonces no sabía que existían grandísimos compositores clásicos españoles, y con estos cassettes también descubrí a Salvador Bacarisse, que lo conocí con "Romanza", donde se escucha una perfectísima guitarra, o Joaquín Rodrigo y su famosísimo "Concierto de Aranjuez", pieza que me gustaba mucho cómo sonaba en aquella serie sobre Don Quijote de La Mancha que había protagonizado el grandioso Fernando Rey. (Por entonces sí había cultura en TVE).

Y sobre el año 2001 hubo en mi cerebro una incursión del rock nacional argentino "por culpa" de un compañero de trabajo -y amigo a posteriori- proveniente del país austral. Yo por entonces prácticamente no hacía caso de bandas nacionales españolas, salvando contadísimas ocasiones, y el descubrir discos como "Hoy Trasnoche" de los Auténticos Decadentes, las locuras líricas de Charly García, el poderío de Soda Stereo, el rock-ska de Los Fabulosos Cadillacs, el desenfrenado punk rock de Dos Minutos, los desgarradores gritos de Pescado Rabioso o la energía de A77aque 77, todo aquello me hizo rebuscar entre las bandas argentinas que en aquella época ni sabía que existían.

Os dejo con "The Frightened City", de los Shadows.



miércoles, 15 de julio de 2009

Rif-Rock: allá va una década


Diez años ininterrumpidos en el Rif-Rock. Pocos locales, garitos, bares -o como queráis llamarlos- pueden decir lo mismo: una década repartiendo rock´n´roll. Un 2 de julio fue la fecha elegida -¿o impuesta?- para la inauguración de un pequeño local de música y copas en Cambados. Me consta que a los padres de esta idea en la vida se les pasó por la cabeza llegar a los diez años ofreciéndonos buena música, buenos conciertos, y un montón de cosas más. Mientras otros locales "clásicos" de Cambados, con mayor o menor acierto, iban abriendo y cerrando sus puertas, el Rif siempre se mantuvo al pie del cañón. Hubo momentos en los que prácticamente era la única alternativa en la noche cambadesa para los que no queríamos escuchar por todos lados el repertorio de los 40 Principales o la Cadena Dial.

¿Qué me aportó a mí el Rif-Rock? Pues a pesar de no ser uno de los más "habituales incondicionales", bastantes cosas. El decir que un bareto te puede aportar algo puede sonar un poco raro, pero es cierto. Esas cuatro paredes influyeron bastante en mis gustos musicales, allí escuché por primera vez fuera de mi casa bandas como Sonic Youth, los Clash o los Cramps, por decir algunas. Pude comprobar cómo se hacen sesiones de música 100% stoner, y otras tantas experimentando con muy diversos estilos musicales, y un montón de dj´s distintos que pasaron, y pasan, por la cabina del Rif.

Punto de mención aparte y destacado merece la iniciativa cultural del fanzine Despregable, cuya entidad editora, la peculiar Embaixada Prusiana, tiene como local social "de facto", o epicentro de sus miembros y simpatizantes arousanos el Rif-Rock, al menos en su fase nocturna. Es este un fanzine de factura completamente autóctona, de frecuencia trimestral, y que empezó de la misma manera que el Rif, sin muchas pretensiones, pero que ya va por su número 21, después de más de cuatro años de ofrecernos -también ininterrumpidamente, que sé que eso cuesta un riñón- infinidad de noticias, entrevistas, reportajes, crónicas, críticas y un montón de cosas más relacionadas con el arte, la música y la cultura local, y no tan local. (a la izq.: portada del número 1 del Despregable)
Otro signo de identidad de la personalidad del Rif-Rock es su cartelería. Numerosos son ya los pósters, carteles y flyers que vienen anunciando cada semana las actividades relacionadas con el Rif, con el Despregable, y demás eventos afines que se llevan a cabo durante todo el año, desde conciertos, hasta partidos de baloncesto. Todo ello con un cuidado y característico diseño a cargo de MFGhe, que para los aficionados y amantes del arte del cartelismo hay que decir que es de lo mejorcito que se puede ver en bastantes kilómetros a la redonda.

Aprovechando que se está celebrando este mes de julio el décimo aniversario, os invito a todos y a todas a que, si tenéis oportunidad, no dudéis en pasaros por el número 13 de la calle Infantas de Cambados, porque seguro os vais a encontrar con un concierto en directo, o con una buena sesión de alguno de los dj´s habituales -y no tan habituales-, o sino, simplemente, os tomaréis una copa en uno de los mejores rock-bar de la comarca. (a la der.: uno de los flyers, y bajo estas líneas, un slideshow de algunos de los carteles del Rif).






Fuentes de los recursos gráficos: Rif-Rock, y Embaixada Prusiana.